5 de julio de 2022

Fibromialgia y Síndrome de Disfunción de la Articulación TemporoMandibular (TMD)

La Articulación Temporomandibular (ATM) es la encargada de permitir el movimiento de la mandíbula, para abrir y cerrar boca y sus movimientos de un lado a otro. Estudios recientes refieren la alta relación que existe entre la fibromialgia y la disfunción en la articulación temporomandibular.

Disfunción Temporomandibular (DTM)

La disfunción temporomandibular (DTM) es un conjunto de alteraciones que provocan dolor alrededor de la ATM y los músculos circundantes. Al contraer la mandíbula y rechinar los dientes se añade más presión a los músculos de la mandíbula, y estos se inflaman.

Un paciente con disfunción en su ATM puede presentar:

  • Fatiga
  • Dolores de cabeza intensos e incluso amanecer con dolor
  • Dolor a nivel de los ojos
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Malestar a nivel de oídos, como zumbidos
  • Molestias repentinas en los dientes
  • Vértigos

Y, más concretamente, en la ATM: algún tipo de ruido al abrir y cerrar la boca, que puede acompañarse de dolor tanto en la articulación como a nivel de músculos de cabeza y cuello, usualmente mejillas, región cervical y hombros.

Este trastorno suele ir acompañado del apretamiento de dientes.

 

Síntomas de la Disfunción Temporomandibular

  • Cansancio de la mandíbula cuando está en movimiento
  • Cefaleas
  • Limitación en los movimientos de apertura-cierre, lateralidades y profusión-retrusión y del cuello
  • Problemas para masticar y deglutir los alimentos
  • Sonidos extraños (crepitación) a realizar movimientos en la articulación
  • Acúfenos
  • Espasmos musculares
  • Vértigo
  • Desequilibrio
  • Disminución de la propiocepción
  • Problemas para hablar
  • Dolor de oídos
  • Dolor de la cara

La mejora de la disfunción de la ATM es lenta y requiere de paciencia, constancia y un trabajo en equipo de muchas especialidades: neurología, fisioterapia, odontología y, en ocasiones, otorrinolaringología.

 

Tratamiento de la Disfunción Temporomandibular

  1. Medicamentos: analgésicos, antiinflamatorios y/o relajantes musculares.
  2. Terapias sin medicamentos: férulas de descarga, fisioterapia u osteopatía.
  3. Si los otros métodos no funcionan, puede recurrirse a cirugías.

La férula de descarga o férula oclusal, tiene como función relajar cabeza y cuello.

El paciente debe ser disciplinado y seguir instrucciones al pie de la letra.

También tiene que comprender que su guarda oclusal debe ser diseñada de manera personal y con el balance apropiado para no empeorar el cuadro, la mandíbula debe ser llevada a la posición ideal de descanso.

La fisioterapia y la osteopatía ayudan con el trabajo manual y ejercicios para relajar todas las tensiones que afectan a la ATM.

El tratamiento puede ser largo y durar desde semanas o meses, hasta años y deberá cambiar estilo de vida para aprender a disminuir el hábito de apretamiento dental, incluso posturas al dormir, trabajar, etc.

 

Algunos hábitos que se pueden incorporar son:

  1. Evitar abrir mucho la boca: no morder ni partir los alimentos con los dientes. Si vas al dentista, intentar que las consultas sean cortas, aunque tengas que ir más veces.
  2. – Ingerir los alimentos en trozos pequeños.
  3. – Controlar el bostezo con la mano o bien bajando la barbilla al pecho.
  4. Relajar la mandíbula durante el día manteniendo los labios entreabiertos y los dientes separados.
  5. – En el caso de una crisis es recomendable hablar lo menos posible.
  6. No morderse las uñas, morder bolígrafos o mordisquearse los labios.
  7. Evitar masticar aquellos alimentos que requieren una masticación prolongada, como chicles.
  8. – Cuando está muy dolorida, una dieta semiblanda será útil para no forzar la articulación.

Los síntomas pueden ir reduciéndose a medida que la inflamación crónica vaya desapareciendo y se logre relajar el espasmo de los músculos afectados.

 

 

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